Tratamientos de Xantelasma

La prevalencia de la EGHNA en la EII no es bien conocida, ya que se ha encontrado una variabilidad de frecuencias que oscila entre el zero y el eighty%. Por ejemplo, en estas últimas lo ordinary es encontrar que la grasa se distribuye predominantemente alrededor de los espacios porta, en contra de lo que ocurre en la EGHNA asociada a la EII y al abuso alcohólico. Por un lado, se ha podido comprobar que durante la malnutrición proteico-calórica disminuye la síntesis de proteínas, especialmente de las lipoproteínas encargadas de la exportación a la sangre de los triglicéridos en forma de VLDL (21). Por ello, los triglicéridos quedan retenidos en los hepatocitos y provocan el hígado graso.
Esta enfermedad puede afectar a personas de cualquier edad, pero lo más frecuente es que se presente en hombres menores de 45 años (60-75%). A pesar de estas evidencias, no es probable que estas células puedan actuar como presentadoras de antígenos, ya que por sí solas no pueden activar a los linfocitos (126). Por el contrario, cuando existe EII, es frecuente que se llegue al diagnóstico cuando la enfermedad hepática se encuentra en fase subclínica y las únicas manifestaciones son de índole analítica, en concreto, existen alteraciones de las pruebas hepáticas. Es decir, consisten en elevaciones de la fosfatasa alcalina, en ocasiones muy marcadas.



Tampoco es raro que en el momento del diagnóstico se detecten cambios relacionados con enfermedad hepática avanzada (ascitis, edemas, arañas vasculares, esplenomegalia, etc.) y que las transaminasas, la bilirrubina y la gammaglobulina estén elevadas. Previamente se habían publicado algunos estudios que incluían pocos enfermos que sugerían que esta enfermedad hepática no respondían bien a esa medicación (186).
Durante los últimos años se ha redescubierto la esteatohepatitis no alcohólica, que sería la 5° causa de DHC, y que cada día aumenta más en frecuencia, disminuyendo así los DHC que hasta entonces habían sido considerados como criptogenicos. La cirrosis hepática es la primera causa de muerte en hombres entre 40 y 60 años, por delante de la enfermedad coronari,a y es la quinta causa de muerte en la población adulta (5-6%).

Aunque no disponemos de estudios específicamente diseñados para valorar el papel del abuso alcohólico, es muy improbable que las lesiones sean consecuencia de ello. Los pacientes suelen estar suficientemente concienciados y preocupados por su enfermedad como para que tan frecuentemente estén consumiendo de forma oculta tales cantidades de alcohol. Son fármacos que pueden provocar EGHNA (15,16) y cuyo empleo es frecuente en los pacientes con EII grave. Sin embargo, también se ha hallado en enfermos con EII que no tomaban corticosteroides. La desnutrición es un issue muy relacionado con la degeneración grasa de los hepatocitos.
Las relaciones entre estos tres componentes de la bilis que permiten mantener en solución al colesterol fueron establecidas por Admirald y Small, en 1968, quienes idearon un sistema triangular de coordenadas que permite representar la composición lipídica de la bilis en un solo punto. Por fuera del área micelar, existe una amplia zona en la que el contenido en colesterol es excesivo para los fosfolípidos y gross Xantelasma que es en realidad sales biliares existentes en la bilis.
Tampoco es raro que en el momento del diagnóstico se detecten cambios relacionados con enfermedad hepática avanzada (ascitis, edemas, arañas vasculares, esplenomegalia, and so on.) y que las transaminasas, la bilirrubina y la gammaglobulina estén elevadas. Previamente se habían publicado algunos estudios que incluían pocos enfermos que sugerían que esta enfermedad hepática no respondían bien a esa medicación (186).

En las mujeres, es importante destacar, que tienen dos factores de riesgo para padecer daño hepático, uno es que tienen un menor volumen de distribución, por lo que a menor cantidad de alcohol ingerido la alcoholemia es superior a la que podemos obtener en un hombre que ha consumido la misma cantidad de alcohol. Es por esto que el consumo de alcohol de forma continua no permite la regeneración del parénquima hepático y, con ello, mayores complicaciones de esta enfermedad. Es de origen diverso, pero son secundarias principalmente a virus, desarrollando cronicidad dependiente del estado inmunológico del paciente y la replicación viral.
El mecanismo por el que los corticosteroides provocan el hígado graso probablemente sea por aumentar la llegada de ácidos grasos al hígado por limitar la síntesis de proteínas implicadas en la exportación de triglicéridos. Es conocido desde hace décadas que los niños malnutridos, con Kwashiorkor, presentan habitualmente hígado graso y fibrosis (17) y que ello puede revertir cuando aumenta la ingesta proteica (18).
Las relaciones entre estos tres componentes de la bilis que permiten mantener en solución al colesterol fueron establecidas por Admirald y Small, en 1968, quienes idearon un sistema triangular de coordenadas que permite representar la composición lipídica de la bilis en un solo punto. Por fuera del área micelar, existe una amplia zona en la que el contenido en colesterol es excesivo para los fosfolípidos y sales biliares existentes en la bilis.

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